18/11/2008

Una cosa lleva a la otra.

Después de leerme el post enlazado en mi anterior pensamiento (inconmensurable, insisto), me doy cuenta de dos cosas: la primera, que con una sola palabra no puedo resumir todo lo que pienso sobre el mundo del bloguerío; lo segundo, que he llegado a otro texto de Casciari que me ha dado que pensar.

Lo primero tiene remedio, así que lo voy a arreglar explicándome un poco más. Creo que Casciari tiene razón en todo lo que dice. Una cosa es el formato y otra, el contenido. Quienes llevamos años escribiendo sobre los soportes más variados no podemos considerarnos bloggers (ni blogueros, qué bueno el comentario sobre el insulto tropical). Total, que los bloggers son en realidad esos que se dedican a escribir todo tipo de memeces sin sentido para que nadie las lea. Como yo en este miniblog, vamos.

Casciari habla del éxodo de los bloggers hacia otros servicios que quizá les interesen más, como Facebook o Twitter. Curiosamente, al tipo de blog que estás leyendo yo lo rebauticé desde el primer día como “un twitteo personal de las cosillas que me van pasando por la cabeza…” bla, bla, bla. Pues eso.

No seré yo quien diga qué debe o no contener un blog. Mucha gente lo ha intentado. Pero lo que sí está claro es que el blog tiende cada vez más a convertirse en un medio de comunicación on-line al estilo de las publicaciones ya existentes en papel: revistas, diarios, semanarios más o menos especializados (bueno, mejor si son especializados), mientras que los Facebook y los Twitters parecen haber sido concebidos para un uso más informal.

Veremos qué pasa.

Sobre el segundo asunto, el de la cibercrónica de un asesinato anunciado, confieso que más de una vez se me ha pasado por la cabeza qué ocurriría si de repente tuviera yo un infortunio. Lo siento, no es que llame al mal tiempo, pero la mía es una profesión de riesgo. Pienso entonces en los posts programados que a menudo utilizo para defenderme del calendario y comienza a pasárseme por la cabeza una posibilidad.

Hum… Es demasiado largo como para explicarlo aquí. Lo mismo me da el punto y me despacho a gusto en curvas rectas.

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¿Quién?

Yo soy yo y mi circunstancia.

Por eso, aquí me encontrarás a mí y en curvas rectas encontrarás mi circunstancia.

¿Qué?

Notas mentales en estado puro, con todo lo bueno y todo lo malo que eso conlleva.

¿Cómo?

Usando Wordpress.com, que nunca me ha dado demasiados disgustos y además sale muy bien de precio.

¿Cuándo?

A salto de mata, sin periodicidad ni compromiso de permanencia. Si alguien está tan enfermo como para seguir estos devaneos, siempre puede utilizar el feed RSS.

¿Por qué?

Más que un blog, es un micro-blog. Un twitteo personal de las cosillas que me van pasando por la cabeza cuando estoy en el ordeñador y que no necesariamente tienen que ver con mi actividad laboral. Porque no sólo pienso en volantes y carreteras, y porque yo lo valgo.

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