22/01/2009
Vivimos en un país (¿en un mundo?) de subnormales listos. Lo tengo claro. Sin embargo, hay ejemplos que me tocan las narices más allá de lo normal.
Tengo la (mala) costumbre de seguir suscrito a 20minutos.es, lo que hace que cada mañana me llegue al buzón un e-mail con los titulares más sensacionalistas del panorama comunicativo internacional. Total, que cuando acabo de solazarme en la contemplación de las pseudo-noticias amarillas borro el mensaje y arreando, que es gerundio. A veces, muy pocas, bajo hasta el final del mensaje y hago click al azar en alguno de los muchos (¿demasiados?) blogs que apadrina y hospeda el diario.
Me encontré así ayer con una entrada en el blog de Chapi Escarlata que me llamó la atención. Como resulta que a estas horas la entrada se encuentra missing, voy a reproducirla a continuación:
¡Qué pena, cómo iba vestido Obama!
En uno de los días más importantes de su vida, Barack Obama, iba vestido con un terno y un abrigo oscuros y una corbata roja de lunares blancos, muy poco apropiada, la verdad, para la investidura como presidente de los Estados Unidos de América. No estaba nada sexy.
Su pelo, demasiado largo, pintado de canas, dejaba mucho que desear. Qué menos que haberse dado un tinte para que su juventud luciera aún más, pero descuidó este pequeño detalle.
Para ser el día que era, el nuevo presidente del imperio parecía que se había puesto lo primero que había cogido del armario, y zapatos tampoco estrenaba. Me hubiera gustado verle el color de los calcetines, pero no pude, porque los pantalones eran demasiado largos para que asomaran en un desliz. ¿Y la banderita en el ojal? Qué ridícula. Muy pequeña para el hombre más importante del mundo.
Como tampoco era nuevo el abrigo de buena marca, que no se quitó ni para la jura del cargo. Un poco feo, la verdad, porque tratándose de su juramento y su primer discurso, si es que dijo algo, que no me acuerdo, podía haberle echado arrestos y pasar de abrigo.
Luego se lió una bufanda granate al cuello, tipo José María Aznar, para traslardase al capitolio.
No sé para qué tanto anuncio, porque presentarse de esa guisa en una jornada tan señalada, tiene delito.
Termina la chanza.
Esta critica es impensable en este mundo.
Es la suerte que tienen los hombres, que nadie los critica vayan como vayan vestidos a los actos oficiales.
¿Por qué será, Carmen Chacón?
No te puedes ni imaginar la de comentarios surrealistas que suscitó esta entrada. Desde el clásico:
En esta mundo tiene que haber de todo.Es bochornoso el come ntario de esta persona sobre la vestimenta de Obama,y del siscurso dice que no sabe nada.¿Vaya Sra. o Srta.!.
pasando por el absolutamente imbécil:
Eres mas simple que una sopa de sobre
hasta llegar a extremos impensables de subnormalidad:
vamos a criticarte a ti autor… q carajo haces tu de interesante?… hablando de como se viste obama… es inaceptable q una persona viva y trabaje criticando a otras persona… haz algo constructivo… inutil
Total, que lo que uno no acaba de comprender es cómo tantas personas sin un mínimo de capacidad intelectual pueden tener acceso a un teclado con el que aporrear gilipolleces sin sentido como respuesta irreflexiva a un texto perfectamente comprensible hasta por un niño de doce años.
O, al menos, cuando yo tenía doce años se nos exigía que comprendiéramos lo que era una ironía antes de dejarnos aprobar el curso.
Tan triste era la situación que la autora del blog tuvo que insertar el siguiente añadido:
AVISO A NAVEGANTES, que por algunos comentarios, veo que es necesario.
Pura ironía, queridos, que hay que explicarlo todo.
Si se habla así de Obama es frívolo, según algunos de vosotros ya habéis escrito aquí. Y estoy de acuerdo.
Pero a la ministra española de Defensa, Carmen Chacón, la pusieron pingando por sus ropas y nadie se fijó en su discurso, sino en cómo iba vestida.
¿Eso qué es?
Indiscutiblemente vamos mal. Muy mal. Corren tiempos en los que más vale estar despierto que adormilado. Crisis, lo llaman. Sin embargo, la formación de las personas que te encuentras por ahí se limita a un quedarse con las apariencias y no ir más allá, ni siquiera a un nivel tan elemental como el del texto que refiero.
¿Se tratará todo de un perfecto plan para la idiotización de las masas? ¿Triunfaremos como la cocacola los que sabemos leer y escribir o seguirán beneficiándose económicamente aquellos que, sin saber hacer la O con un canuto, sí que saben estafar a los demás fijando precios imposibles para bienes imprescindibles?
A ver si la crisis pone a cada uno en su lugar de una puta vez, y entonces sí que nos vamos a reír con esos subnormales listos que ni siquiera saben entender lo que les estás contando.
Entry Filed under: Uncategorized. Etiquetas: Economía, faltones, intenné.
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Su pelo, demasiado largo, pintado de canas, dejaba mucho que desear. Qué menos que haberse dado un tinte para que su juventud luciera aún más, pero descuidó este pequeño detalle.
Para ser el día que era, el nuevo presidente del imperio parecía que se había puesto lo primero que había cogido del armario, y zapatos tampoco estrenaba. Me hubiera gustado verle el color de los calcetines, pero no pude, porque los pantalones eran demasiado largos para que asomaran en un desliz. ¿Y la banderita en el ojal? Qué ridícula. Muy pequeña para el hombre más importante del mundo.
1.
Alex | 25/01/2009 at 18:54
…al Obama este…no le pagarán por objetivos a final de año, no?…
…este chaval, es que me lo han engañao…
…que si casa blanca, con buenas vistas…
…que si un buen curro con mucho poder…
…que si plasma con televisión por cable…
…mira Obama, si quieres un conejo…plega, pero ya…
…que todos estos son unos máfias, y luego te van a hacer pasar por el tubo para canearte…
…te lo juro por el Tio Sam…